Desafíos legales para las Pymes: la importancia de identificar y diagnosticar a tiempo

José Tomas Daire

Especialista en Asuntos Legales.
Co Fundador de Hopin, una plataforma de autoatención robótica.

Emprender ha sido una gran enseñanza. Es como ir a la universidad de nuevo. Las dificultades son variadas, como contar los pesos para pagar los sueldos del equipo y que no alcance, a diferencia de lo que significa ser empleado. Durante todo este proceso, en Hopin pasamos por situaciones en las que no pudimos llegar bien a fin de mes y el estrés era bastante grande. Sin embargo, al crear empresa y equipo, y ver como al final del día las cosas salen adelante, valen más que cualquier dificultad que uno viva en el proceso.

Uno de los desafíos principales para cualquier emprendimiento se relaciona con los aspectos legales. Es fundamental asesorarse por gente de confianza y que entienda el tema, es sumamente importante que este asesor sea pro avance y no ponga trabas al negocio. En Chile hay muchos y muy buenos, que están enfocados en ser un consejero para emprendedores. De esta manera, al momento de emprender, lo primero que recomendaría es tener claro la estructura legal en la cual se monta el negocio, porque no hay nada peor que querer crecer, por ejemplo, y darse cuenta que las estructuras legales del comienzo no están buenas. Arreglarlas toma mucho tiempo y es costoso.

Ante cualquier inconveniente de este tipo, es aconsejable hacer un análisis o un diagnóstico del supuesto problema legal. Me atrevo a decir que, si quienes están emprendiendo piensan que hay un problema, no dejen pasar el tiempo y diagnostiquen lo más rápido posible para que no pase a mayores.

También es importante saber si algún socio va entrar a futuro y en qué condiciones se va a sumar, lo que se conoce como pacto de accionistas. Siempre hay que tener uno simple, entendible para todos y específico en las materias que a uno como fundador y como parte de esa sociedad le interesan. Por último, también lo tributario es importante, ya que es crucial tener la contabilidad ordenada. Esto tiene que venir de la mano de un muy buen contador y, como hemos mencionado, de un abogado.