Contabilidad y Finanzas para la toma de decisiones

Marcos Rivas

Especialista en Estrategia y finanzas.
CEO en City Global, parte del directorio de "Acelera AP" e integrante del grupo "G100" de la Asociación de Emprendedores de Chile (ASECH).

En todos los casos de Pymes que me ha tocado apoyar en los últimos años, uno de los temas más débiles es la Contabilidad y las Finanzas. Generalmente, el fundador o el gerente general de una pequeña o mediana empresa piensa que la Contabilidad es solo para la relación con el Servicio de Impuestos Internos y que Finanzas, por su parte, sólo se encarga de facturar y cobrar cheques. En cualquier caso, ésa es una visión muy básica, antigua y completamente desactualizada de lo que son ambos aspectos centrales para cualquier empresa.

 

Por una parte, la Contabilidad nos permite entender nuestros estados financieros de la compañía. ¿De qué hablamos cuando nos referimos a ellos? Se trata de nuestros estados de ventas, de compra, de utilidades, de margen. Es decir, si no tenemos esa información ordenada, clara, actualizada y disponible, no podemos tomar ninguna decisión relevante para el negocio. De esta manera, lo que las Pymes deben entender en la actualidad es que el contador debe hacer algo mucho más que pagar los formularios número 29 y generar los balances en el proceso de la Operación Renta.

 

En rigor, estos profesionales deben tener la obligación de proveer estados financieros mensuales, insumos valiosos que nos permitan tomar decisiones en cualquier momento. En respuesta, los dueños de las empresas, independiente del nivel de estudio tengan, deben entender la Contabilidad de la empresa, saber cuánto estamos marginando sobre las ventas, comprender cuál es nuestro Ebitda, lograr distinguir cuáles son las utilidades o pérdidas que tenemos para así saber hacia dónde queremos ir.

 

Por otro lado, debemos entender las Finanzas como aquella parte del negocio que nos permite comprender cómo manejamos nuestra caja. Es decir, cómo vamos manejando márgenes en función de las ventas que realizamos en un determinado periodo de tiempo. Asimismo, saber si tenemos utilidades o el monto de dinero que disponemos en la cuenta corriente para ir pagando nuestras obligaciones a tiempo y no caer en el costo de intereses que muchas veces son muy altos, por el simple hecho de ser una pequeña o mediana empresa.

 

Debemos ser capaces de entender que si no estamos mirando la caja durante 120 días, es altamente probable que en algún momento no haya dinero. Y si eso nos pasa, ¿qué tipo de decisiones vamos a tomar para el periodo siguiente? Si no medimos, no podemos mejorar y si no lo hacemos, tampoco conseguiremos aumentar ventas ni minimizar costos.

 

Es una obligación de nosotros, como pequeños y medianos empresarios, entender estos aspectos del negocio, que son algo mucho más profundo que sólo contar con la figura de contador o la de un asistente o un jefe de finanzas dentro de nuestro equipo. Como fundadores, tenemos la obligación de ser expertos o altamente entendidos en estos temas para entender lo que pasa en nuestra empresa y así poder decidir en consciencia los próximos pasos.