Cómo traducir una idea en un proyecto exitoso

Amalia Cubillos

Especialista en Innovación.
Gerente de diseño y desarrollo en Kataix Sea Airbag System.
Ex directora de Fundación Levantemos Chile.

Cuando comencé con Kataix, lo hice sin intención de emprender. Simplemente quería resolver una necesidad que había descubierto y sentía que tenía la responsabilidad de hacerlo. Soy diseñadora industrial y vi que tenía las herramientas para llevarlo a cabo. Por eso, siempre he pensado que emprender fue un desenlace natural a lo que estaba haciendo en ese minuto, que era estar con los pescadores más afectados después del tsunami del año 2010.

 

En ese momento, trabajaba en la zona de Duao y como vengo de una familia que es muy navegante, empaticé mucho con las rutinas de los pescadores, con lo que ellos hacían, con su día a día. Fue así como me di cuenta de que a ellos les pasaba lo mismo que a mí: no usaban chaleco salvavidas porque es muy incómodo y entorpece todo lo que uno está haciendo a bordo. Y si bien a ellos les pasa lo mismo, la diferencia es que ese es su trabajo, y no un hobby como lo era para mí. Sus familias dependen de eso y de que ellos vuelvan sanos y salvos a sus casas. Fue así cómo les propuse que resolviéramos el tema juntos, diseñando un traje que les permitiera trabajar siempre cómodos, pero a la vez seguros.

 

En el 2011, yo tenía que sacar adelante mi proyecto de título en la universidad, así que aproveché todo ese año de investigación y desarrollo para resolver esta necesidad. Podía trabajar en terreno en la Fundación Desafío Levantemos Chile apoyándolos y, a la vez, desarrollando mi proyecto de título. Eso fue una muy buena instancia para hacer todo lo que yo quería ejecutar en ese minuto.

 

Desarrollé y entregué el primer prototipo como proyecto de título. Me fue muy bien, pero lo dejé en stand by por un tiempo, para dedicarme de lleno a la fundación. Luego llegó un minuto en el que sentí la necesidad de que mi proyecto no quedara sólo en eso, sentí que era el minuto de hacerme cargo y transformarlo en la solución real que yo había pretendido desde un principio. También pasó que los pescadores me empezaron a llamar y me dijeron: “Ya po’, ¿el traje pa’ cuándo?”. Fue ahí cuando dije: “Ok, aquí hay algo que de verdad puede funcionar”. Fue en ese momento en que decidí transformar el prototipo en proyecto, es muy distinto hacer un prototipo para proyecto de título y después traspasarlo a un proyecto real. Ése es un quiebre importante y es aquí cuando hay que meterse de cabeza. Es una decisión y hay que tomarla con responsabilidad desde el principio.

 

En el proceso, creo que ser diseñadora me ayudó mucho para mirar las cosas con un ojo crítico. Sabía que los diseñadores, si nos lo proponemos, tenemos el poder de cambiar lo que está a nuestro alrededor. Tenemos la capacidad de identificar necesidades y saber que las podemos resolver. Fue una muy buena herramienta para enfrentar de forma creativa e innovadora el problema que detecté. El recorrido no ha sido fácil, uno de los grandes aprendizajes de esta etapa es ser sinceros con nosotros mismos, de nuestras capacidades y aprender a pedir ayuda a tiempo. Saber comunicar a quienes te ayudan desde un principio cuales son las expectativas y cuál es el rol de cada uno para no pasarse de revoluciones, perder tiempo y duplicar esfuerzos. 

 

Creo firmemente que para transformar una idea inicial en un proyecto con sentido hay que estar en terreno, hay que vivir esa misma necesidad que uno está tratando de resolver. Hay que compartir y empatizar con tu usuario, sólo desde ahí podrás encontrar una solución aterrizada que responda de forma efectiva y eficiente antes las necesidades o requerimientos detectados. Empezando así, con cimientos fuertes, el paso a proyecto y luego a empresa será un desenlace natural.

 

Y, por último, hago la invitación a medir el éxito con estándares no tradicionales. No es más exitoso el que alcanza mejores puestos, ni el que gana más, ni el que sale en todas las revistas. Es más exitoso el que logra manejar sus tiempos, tiene espacio para compartir con su familia y amigos y el que vive en paz con el camino que ha recorrido y el legado que ha dejado.