Acuerdos de Confidencialidad y Propiedad Intelectual

José Tomas Daire

Especialista en Asuntos Legales.
Co Fundador de Hopin, una plataforma de autoatención robótica.

Uno de los temores principales al momento de iniciar cualquier tipo de empresa, se relaciona con que la idea que tenemos en mente sea lo suficientemente buena para que se transforme en un negocio rentable. También, durante el proceso de creación, estamos muy celosos y atentos a que nadie nos copie, porque creemos en el valor de lo que estamos desarrollando.

 

Ante estos miedos, muy naturales en un mundo de alta competitividad y con fugas de información permanente a través de distintos dispositivos, hay ciertas formas de poder resguardar una idea. Algunas son más costosas que otras, existen aquellas más complejas y todas apuntan a ese cuidado que queremos mantener sobre lo que estamos poniendo nuestros esfuerzos y recursos.

 

En el momento de comenzar una conversación con un potencial cliente o bien con un potencial inversionista, tenemos que ser inteligente en qué contar y que guardarnos. Para estos casos exisiten los llamados “NDA” (non disclosure agreementes) o Acuerdos de Confidencialidad. Sirven para resguardarnos que que la información sensible que entregamos no pueda ser utilizada para luego copiarnos.

 

Es importante tener en consideración que este tipo de acuerdo de confidencialidad no es absolutamente vinculante, en especial todo en la jurisprudencia chilena. Sin embargo, sirve como una buena base para mantener una conversación con alguien de confianza en un ambiente protegido. De todas maneras, se recomienda poner atención y tener cuidado sobre las ocasiones y las personas con las cuales accedemos a abrir nuestras confianzas y exponer algo tan delicado como la idea de un nuevo negocio. También, que en la medida que utilicemos este acuerdo materializado en un papel que se pone sobre la mesa a la hora de iniciar una conversación, nuestro interlocutor puede tomarlo como una señal de desconfianza hacia él. Es, clave, entonces, saber a quién se lo presentamos para evitar cualquier tipo de inconveniente en nuestras relaciones de trabajo relaciones actuales o potenciales.

 

En otro ámbito, existe el concepto de propiedad intelectual, que se refiere a la protección de lo que somos capaces de crear gracias a nuestro desarrollo intelectual, en ámbitos como el de los negocios, científicos, literarios, industriales o incluso artísticos. Aquí se habla de un resguardo que, de acuerdo a lo que se maneja en Chile a través del Instituto de Propiedad Intelectual (INAPI), “concede a los creadores, autores e inventores, un derecho temporal para excluir a los terceros de la apropiación de conocimiento por ellos generado”.

 

En ambos casos, los dos conceptos son fundamentales en el resguardo de nuestra capacidad creadora y de materializar nuevas ideas. Es importante hacernos asesorar por personas e instituciones competentes para evitar sufrir sorpresas desagradables en el futuro en nuestro camino para ser empresarios.